Pablo tenía una profesión en la cual, sus grandes ausencias dejaba a Berta en una situación en la que las decisiones a tomar en su hogar dependían de ella.
Berta se dedicaba en cuerpo y alma a que a sus hijos no le faltase de nada, ni siquiera el cariño ausente de su padre, hablándoles así del gran esfuerzo que a él le suponía estar por largas temporadas trabajando tan lejos y separado de todos ellos.
La profesión de Pablo era de esas profesiones que enganchan, de las que o la amas, o la odias tanto que sería insoportable resistirla... así que aprendió a amarla más que a odiarla, pues a pesar del sacrificio que le suponía, Pablo desempeñaba su trabajo de gran esfuerzo con mucha ilusión.
Cuando Pablo, después de una dura jornada de pesca, se tiraba en el pequeño catre de su camarote, allí observaba en la pared las fotografías de sus hijos y de su mujer, haciéndose así ilusiones de volver a verlos.
El amor que sentían Berta y Pablo el uno por el otro, era tal... que luchaban contra viento y marea para sacar ese amor adelante, como también lo hacían por esos hijos que nunca les había faltado de nada, y así formar un acogedor hogar, soñando con el día de su vuelta definitiva. Berta se dedicaba en cuerpo y alma a que a sus hijos no le faltase de nada, ni siquiera el cariño ausente de su padre, hablándoles así del gran esfuerzo que a él le suponía estar por largas temporadas trabajando tan lejos y separado de todos ellos.
La profesión de Pablo era de esas profesiones que enganchan, de las que o la amas, o la odias tanto que sería insoportable resistirla... así que aprendió a amarla más que a odiarla, pues a pesar del sacrificio que le suponía, Pablo desempeñaba su trabajo de gran esfuerzo con mucha ilusión.
Cuando Pablo, después de una dura jornada de pesca, se tiraba en el pequeño catre de su camarote, allí observaba en la pared las fotografías de sus hijos y de su mujer, haciéndose así ilusiones de volver a verlos.
Los años transcurrían, y cada uno de ellos se fue acostumbrando más y más a esa vida,pues pensaban que solo era cuestión de tiempo...un tiempo que tenía que pasar, para así estar para siempre juntos.
Los surcos de sus caras reflejaban el paso de ese tiempo, tiempo de sueños, de idas y venidas, de largas esperas y de ausencias muy marcadas.
Llegó ese gran día de júbilo... Pablo estaba feliz de que después de tantos años pudiese al fin estar con los que tantas veces había añorado, su familia…
Berta hacía sus preparativos como si de una gran fiesta se tratase, como casi siempre lo hacía cuando él llegaba de meses y meses de ausencia... arreglaba su casa con gran ilusión, elaboraba unas comidas de fiesta, se sentía por fin feliz…
Los meses fueron transcurriendo, y esa euforia y ese amor que se habían profesado durante tantos años, se estaba convirtiendo en una sensación de desconcierto, de desconocimiento el uno por el otro.
Sus hijos ya adultos eran extraños para Pablo, no sabía casi nada de ellos, y ellos muy poco de su padre.
Pablo sentía una profunda soledad en su alma…
Berta desconcertada y desencantada buscaba la forma de auto-convencerse de que era cuestión de tiempo...
Pablo no era más que un extraño en aquél hogar, por el que tanto había luchado y había soñado.
Por eso, Pablo buscaba cada día en unos paseos nocturnos el amor verdadero de su vida... su gran amor, el mar...
Os dejo un vídeo de " Revólver" ( Marineros Varados)