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lunes, 24 de octubre de 2011

   " F a s t i d i a n d o "





Mi cama parecía un remolino, aquella noche no había pegado ojo...tenía una inquietud en mi cuerpo que estaba deseando que la noche se terminase y la luz del día asomase ya por la ventana.
El reloj parecía que lo hacía a propósito, parpadeando cada segundo.
Con los ojos como platos, viendo aquel parpadeo de aquel dichoso reloj,no hacía más que desvelarme más y más.
Después de tapar y destapar  mi cabeza con la almohada ,decidí levantarme y tomarme algo calentito para que mi cuerpo se relajase...pero pasando antes como de costumbre, por el cuarto de baño.
Me miré en el espejo,y al ver mi cara... ¡el susto fué tremendo!
Aquella piel estaba ajada, estaba tan amarilla que parecía un limón pasado y agrio.
La aprensión afloró en mi,viéndome con semejante apariencia,(no era que en días normales la cosa fuese mucho mejor...todo hay que decirlo),pero...¡tanto,tanto...!Ya era demasiado!
Sin más...como otras tantas veces,eché mano de la persona que mejor me conocía...¡mi hermana!
Así, que sin mirar la hora que era no dudé ni un momento en llamarla por teléfono.
Después de unos cuantos segundos interminables de espera por mi parte,escucho su voz de garrafón, con síntomas de aturdimiento y sueño:
-digaaa...¿quién...quién es?
-¡Soy yo !-le contesté.
-¿Y quién es yo?-volvió a preguntar...
-Yo,tu hermana-dije.
-No,¡no puede ser...!-¿otra vez?-protestó ella.
-¡Que si!,que si que lo soy!-le dije.
-¿Se puede saber que te pasa ahora..?-preguntó ya con malas pulgas.
-Ya no hay nadie que se crea mis males...¡ y me estoy muriendo!-añadí.
-pero... ¿tú te crees que son horas de llamar para decir que te mueres?-¡son las cinco de la mañana!, ¡tienes un hígado!,-exclamó.
Ahí... mi pequeño cerebro comenzó  de nuevo a pensar...(recordando así,que de niña había tenido hepatitis.)
Mi corazón comenzó a latir a toda prisa,la aprensión que sentía era tal, que todo me daba vueltas.
Ahora ya era seguro...¡me moría si o si!
Mientras tanto mi hermana al teléfono seguía y seguía refunfuñando y refunfuñando... 
Las  últimas palabras que escuché  de su boca fueron:
-Pués si te mueres... ¡llámame para el entierro!, porque desde que te conozco,no sé las veces que te has muerto.
Así, ¡sin más!,colgó el teléfono dejándome tirada como a una colilla a punto de apagarse.
Y me dije a mi misma:-
-Piensa,piensa,piensa...mi ser decía que si,pero mi cabeza solo se centraba en mi muerte.
Esperando que mi hermana volviese a llamar,me quedé sentada pendiente de su llamada,pero en vistas de que el tiempo pasaba y no lo hacía,me dije:
-A ver...cuando ella no se preocupa, es que no debe ser para tanto...porque sé que me quiere con locura,y no dejará que me muera ¡así sin más!
Así que... intenté relajarme poniendo música.
Me preparé un baño espumoso con aromas relajantes y así disfruté como una niña.
Llevaba ya un buen tiempo en remojo... cuando vi como ese color amarillo quedaba en el agua.
Mi sorpresa fué tal,que justo ahí, recordé en que la noche anterior me había puesto una pócima en la piel para así lucir un bonito bronceado.
¡Dios... que bien me sentí en ese momento!
Me había quedado sin bronceado, pero mis males, parecían que se habían esfumado por arte de magia.
La alegría que sentía era tal, que mis ánimos estaban con un subidón que no había quien me parase,así que... ¡busqué el mejor modelito que tenía en el armario! y al ritmo de la música del "cha-cha-chá" me sentía que me comía el mundo(¡me notaba ya en otra galaxia...!)
 Al cabo de unas horas ...¡estaba hecha un pincel!
Así que eufórica y con una alegría en el cuerpo que no podía,me dirigí a casa de mi hermana,para contarle... ¡que bonita era la vida! pensando en que se alegraría de verme sana y salva.
Pero nada más llamar a su puerta, y ver su cara...
¡Me llevé un susto...!ella, si que parecía que quería dejar este mundo...las ojeras que tenía le daban un aspecto de enferma, aquel pijama horroroso y su pelo enredado parecía que se hubiese vuelto loca...¡era una imagen caótica!
Al ver aquella estampa,yo... solo me atreví a preguntarle en tono bajito:
-¿No has dormido bien...?
Ahora... me doy cuenta ¡de que hay miradas que matan!,pués el veneno que tenía dentro, le salía por los ojos.
Así que... salí de allí despacito, sin decir ni una palabra más...temiendo ya que mi integridad física fuese atacada por aquel ser que con tanta furia me miraba...
Ella, se quedó en casa con su mal humor...
Y yo...¡me propuse disfrutar de aquel hermoso día!,
Eso si...sin dejar de pensar, en ¡como habría personas como mi hermana,que se complican tanto la vida...!