Marta lo conducía hasta el lugar dónde lo dejaría ya para
siempre... Sabía que no podía dar marcha atrás, pero aún así no podía negar la
tristeza que sentía por el hecho de dejar a su viejo amigo en aquel lugar dónde
ni siquiera podría descansar en paz...
Observando como se lo llevaban... en su pecho sentía como si
una lanza atravesase su corazón.
Lo observaba ya viejo, y que con su vejez se llevaba
un trozo de su ser... con él había vivido momentos muy intensos, en los que en los años que habían
estado juntos nunca le había fallado.
Marta pensaba si él se
preguntaría porqué ella dejaba que lo tratasen así...
Acariciandolo por última vez y con un profundo suspiro, de sus labios salieron tres palabras:
-Adiós Viejo Amigo...-a sabiendas de que él no le contestaría...
Esperó con el alma encogida viendo lo que no le gustaba ver...
pero sabía que no le quedaba otra alternativa.
Un sentimiento de amargura embargaba su alma al firmar la sentencia de muerte de ese viejo y querido amigo... unas lágrimas
salieron de sus ojos que escondería bajo sus oscuras gafas de sol.
Marta salió de aquel cementerio de coches entristecida, sabía que él...
con cada trozo se llevaba trozos de grandes emociones vividas... de aventuras y
desventuras...de risas y lágrimas, de prisas y calmas, de lluvias intensas, de preciosas
puestas de sol..., de calor y frío... frío que ahora sentía al despedirse de una parte de sus andanzas vividas,
para luego vivir nuevas experiencias y aventuras con otro que lo reemplazaría...
Miró hacia atrás y aún sabiendo que desde aquel momento era
tan sólo un montón de chatarra, su corazón sólo podía sentir que con él se iba
una parte de su existencia...había llegado el momento de despedirse para siempre de aquel amigo fiel con el que había compartido tantos viajes... y tantas aventuras...
